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Un mecanismo clave para la persistencia del virus de la fiebre aftosa

La interacción del virus con las células inmunitarias explica cómo permanece en los animales infectados, causando una infección persistente

Comprender sobre cómo el virus de la fiebre aftosa (food and mouth disease virus– FMDV) interactúa con las células inmunitarias ayuda a comprender cómo puede causar una infección persistente en algunos animales.

Los hallazgos, de un equipo del Roslin Institute y el Pirbright Institute, Edinburgh, Escocia, podrían impulsar el desarrollo de nuevas vacunas que ofrezcan una protección duradera contra esta enfermedad altamente contagiosa en el ganado.

Sus resultados podrían beneficiar a los criadores de búfalos africanos, cuyos rebaños pueden albergar la enfermedad durante cinco años o más después de una infección aguda y transmitirla a otros animales, a diferencia de otros rumiantes.

Los investigadores trataron de entender cómo el virus que causa la fiebre aftosa se retiene y persiste en tejidos como el bazo después de la infección.

En estudios en ratones, descubrieron que el virus de la fiebre aftosa se une a las células dendríticas foliculares, que se encuentran en los tejidos linfoides del sistema inmunitario.

Estas células atrapan ciertos virus durante largos períodos de tiempo para que otras células del sistema inmunitario puedan generar respuestas inmunitarias contra ellos. El análisis mostró que el virus se une a glicoproteínas receptoras del complemento de la superficie celular, conocidas como CR2/CR1, en las células dendríticas foliculares. Se descubrió que esto es esencial para que las células puedan atrapar y retener el virus, lo que a su vez conduce a una respuesta inmune mejor y más duradera.

Los científicos consideran que se trata de un proceso biológico clave mediante el cual el virus de la fiebre aftosa puede persistir en animales como el búfalo africano y permite que estos animales se conviertan en portadores de la enfermedad, lo que a su vez supone un riesgo para otros animales susceptibles.

El trabajo en búfalos africanos, un huésped natural de la enfermedad, permitió predecir por qué y cómo puede ocurrir la persistencia para luego probar esta teoría en un modelo animal pequeño.

Esta investigación ayuda a cerrar la brecha de conocimiento sobre cómo el sistema inmunitario se enfrenta a la infección por el virus de la fiebre aftosa en animales grandes. Esto podría aportar al desarrollo de vacunas mejoradas que, a diferencia de las vacunas actuales, brinden protección a más largo plazo para salvaguardar el ganado.