Tratamientos efectivos al inicio de COVID-19 reducirían el impacto sanitario

No existen tratamientos eficaces para pacientes leves que eviten su progresión.

Si bien la enfermedad por coronavirus SARS-CoV-2 (COVID-19) es predominantemente autolimitada, y en muchos casos asintomática, un porcentaje individuos sintomáticos progresará a una enfermedad grave. Ha habido más de 47 millones de casos de COVID-19 en todo el mundo, lo que ha provocado más de 1,2 millones de muertes.

En un artículo publicado en el JAMA, por el Dr. Anthony Fauci, director del National Institute of Allergy and Infectious Diseases (NIAID), junto a otros colegas, opina sobre la necesidad de tratar a los pacientes de COVID-19 tempranamente.

Más allá de su efectividad, los tratamientos para pacientes ambulatorios con enfermedad leve deben ser seguros con pocos efectos adversos, fáciles de administrar y escalables, lo que obstaculiza la aprobación de nuevas drogas.

Según los autores, a pesar de estos obstáculos, un grupo de nuevos tratamientos ha entrado ahora en la línea de desarrollo clínico. Varios antivirales aprobados o en desarrollo para otras infecciones virales, como el VIH, el virus de la hepatitis C y el Ébola, están bajo investigación para el tratamiento temprano de COVID-19. El plasma de convalecientes, la γ-globulina hiperinmune, los productos de anticuerpos policlonales y los nuevos anticuerpos monoclonales se están probando en una amplia gama de estudios que incluyen a participantes con enfermedad leve a moderada. El problema sería que se administran por vía intravenosa y, por lo tanto, presentan desafíos para el entorno ambulatorio aunque se están desarrollando vías alternativas de administración.

Por otra parte, se necesitarán ensayos clínicos rigurosos para proporcionar los datos necesarios para prescribir tratamientos con seguridad a las personas. Estos ensayos son difíciles de implementar por requerir un gran número de muestras y una infraestructura compleja para garantizar la seguridad de los participantes y del personal.

Para abordar estas dificultades, y en asociación con Operation Warp Speed iniciada por el gobierno de lo EE. UU. en abril, los National Institutes of Health (NIH) han establecido múltiples ensayos clínicos como parte de la asociación público-privada del programa Accelerating COVID-19 Therapeutic Interventions and Vaccines (ACTIV).

El ensayo ACTIV-2 (Ensayo de tratamiento en plataforma adaptable para pacientes ambulatorios con COVID-19 [NCT04518410], en particular, es un protocolo de plataforma diseñado para evaluar antivirales que comienza con un ensayo de fase 2 y progresa a un ensayo de fase 3 para el tratamiento de COVID-19 temprano en el ámbito ambulatorio.

Los autores destacan que los tratamientos tempranos y efectivos pueden cambiar radicalmente las estrategias de intervención y reducir la transmisión hacia adelante.

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