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Senasa intervino al confirmarse un brote de rabia paresiante en Corrientes

Se confirmó un brote de rabia paresiante en el departamento de Ituzaingó, en el norte de Corrientes.

Luego de confirmarse mediante análisis de laboratorio la presencia de la enfermedad en una vaquillona de la zona, el organismo estableció medidas sanitarias preventivas.

Se dispuso la vacunación obligatoria de la totalidad de ganado de especies susceptibles en un radio de 10 kilómetros alrededor del caso índice, donde existen aproximadamente 5.000 cabezas de ganado bovino involucradas.

También prohibió la faena y el consumo de animales en campos localizados en ese radio hasta que se cumplan con los plazos de vacunación y revacunación de todas las especies susceptibles. De todas maneras, permitió que los movimientos a invernada se realicen inmediatamente luego de la primera vacuna con previo aviso al destino, donde se completará el esquema de vacunación.

Junto con los ministerios de Salud y de Producción de la Provincia de Corrientes, el Municipio de Ituzaingó y la Fundación Correntina para la Sanidad Animal (Fucosa), el Senasa realizó una reunión informativa para productores, alumnos de escuelas y público general. La Municipalidad de Ituzaingó también vacunó a los caninos y felinos de la zona.

A fines de octubre se había registrado por primera vez un caso de rabia paresiante en el límite de San Luis con Córdoba, tomándose también medidas preventivas sanitarias en esa oportunidad.

Es una enfermedad epidémica y recurrente causada por el virus rábico transmitido por el vampiro común Desmodus rotundus, que afecta principalmente a los bovinos, a los equinos, con menor frecuencia a otras especies domésticas, al hombre y a algunos animales silvestres.

En la Argentina existe un área endémica que abarca las provincias de Misiones, Corrientes, Chaco, Formosa, Santiago del Estero y parte de las de Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca, Córdoba y Santa Fe

La rabia paresiante es una zoonosis, puede transmitirse de los animales a las personas y es mortal, de ahí radica la importancia de la prevención mediante la vacunación de los animales susceptibles de contraer la enfermedad y el control de vampiros. Es una enfermedad de denuncia obligatoria, tanto para los productores como para los veterinarios.

Los primeros síntomas observados en animales consisten en inquietud, falta de apetito, tendencia a aislarse y frecuentes vocalizaciones con un tono de voz diferente al habitual. Luego se observa depresión, deshidratación, con dificultad postural y ambulatoria, y finalmente la muerte.

El Senasa recomienda evitar el contacto con animales muertos o con sintomatología nerviosa y dar aviso inmediato a su oficina más cercana, o a través de la aplicación Notificaciones Senasa disponible en Play Store, teniendo en cuenta que se trata de una enfermedad de denuncia obligatoria.

La vacunación de los animales de importancia económica (ADIE) contra la rabia es voluntaria, excepto en situaciones como la aparición de un caso confirmado, o en ciertos tipos de animales y establecimientos dentro de las áreas endémicas, en que la vacunación es obligatoria:

Aunque la dispersión del virus rábico a los tejidos periféricos del bovino no es abundante, el contacto con bovinos rabiosos implica riesgo de contagio para el hombre. Los contactos con bovinos rabiosos ocurren principalmente cuando se intenta medicarlos por vía oral o cuando se piensa que la disfagia que se observa en la mayoría de esos animales es consecuencia de una obstrucción alimentaria del esófago y se intenta la desobstrucción manual. También, cuando se faenan animales rabiosos o que están incubando rabia, y en las prácticas de manejo con esos animales.

Entre los carnívoros domésticos de la Argentina, hasta el momento no se han observado casos producidos por el virus rábico que transmite el vampiro; no obstante, se debe mantener una estrecha vigilancia pues, tanto el perro como el gato, depredan a los vampiros y a otros murciélagos.