fbpx

Qué sabemos sobre COVID-19 y los niños

Comprender el rol de los niños en la transmisión de SARS-CoV-2 y su baja tasa de enfermedad mejorará el manejo de la pandemia.

Recientemente, se han realizado numerosos trabajos de conocer cuál es el rol de los niños en la transmisión de SARS-CoV-2 y el por qué de su baja tasa de enfermedad. En un artículo publicado recientemente en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) se detallaron cómo factores como las alergias, el asma, el resfriado común y las vacunas existentes pueden tener un efecto protector.

ACE2, el receptor del coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV-2), se encuentra reducido en el tracto respiratorio de los niños. Los estudios han encontrado que los niños sintomáticos con COVID-19 pueden tener altas cargas virales en la nariz, pero, debido a que tienen niveles más bajos de ACE2, sus pulmones tienen menos probabilidades de infectarse. Pueden transmitir el virus fácilmente, pero es menos probable que desarrollen síntomas graves.

Por otra parte, el coronavirus asociado con resfriados comunes en los niños puede ofrecer cierta protección, debido a la inmunidad humoral de reacción cruzada y la inmunidad de células T entre los coronavirus comunes y el SARS-CoV-2. La exposición a los resfriados puede causar interferencia viral, cuando un virus interfiere con la replicación de un segundo virus.

Además, las respuestas inmunitarias tipo T helper 2 y el aumento de eosinófilos pueden ser protectoras en los niños y los niños generalmente producen niveles más bajos de citocinas inflamatorias. Cuando el cuerpo responde a un desencadenante de alergia o asma, el sistema inmunológico libera células Th2, que a su vez aumentan un tipo de célula llamada eosinófilo en la sangre y los tejidos. Se ha demostrado que esta inflamación alérgica reduce drásticamente los niveles de un receptor clave de la molécula COVID-19, conocida como ACE2.

Por estos motivos, los autores señalan que cuando están infectados, el asma no es un factor de riesgo en los niños. En cambio, los factores de riesgo que se sabe que provocan peores resultados de COVID-19 incluyen la edad, la obesidad, la hipertensión y las enfermedades cardíacas.

Sin embargo, no todos los niños están protegidos de los peores efectos del COVID-19. Algunos niños asintomáticos durante la infección por SARS-CoV-2, semanas después desarrollaron fiebre alta, vómitos, dolor abdominal y, a veces, shock, una afección conocida como MIS-C. Al 17 de septiembre, había 935 casos confirmados de MIS-C en los EE. UU. y 19 muertes. En estos casos los marcadores inflamatorios son altos y la mayoría de los pacientes responden bien a las terapias inmunosupresoras como los esteroides.

En otro artículo, publicado en Journal of Pediatrics, los autores sostienen que, aunque los niños más pequeños tienen un número menor del receptor ACE2 del virus que los niños mayores y los adultos, esto no se correlaciona con una carga viral disminuida. Este hallazgo sugiere que los niños pueden tener una carga viral alta, lo que significa que son más contagiosos, independientemente de su susceptibilidad a desarrollar una infección por COVID-19. La carga viral nasofaríngea fue más alta en los niños en los primeros 2 días de síntomas, significativamente más alta que en los adultos hospitalizados con enfermedad grave (p = 0,002). Sin embargo, debido a que los niños infectados con SARS-CoV-2 con frecuencia presentan síntomas leves, es posible que tengan una tos más débil y menos frecuente, liberando menos partículas infecciosas al ambiente circundante.

Un estudio de más de medio millón de personas sugiere que la propagación continua del virus es impulsada por solo un pequeño porcentaje de quienes se infectan. Investigadores del Princeton Environmental Institute (PEI), la Johns Hopkins University y la University of California, Berkeley, trabajaron con funcionarios de salud pública en los estados de Tamil Nadu y Andhra Pradesh, en el sureste de la India, para rastrear las vías de infección y la tasa de mortalidad de 575.071 personas que estaban expuestas a 84.965 casos confirmados de COVID-19. El estudio fue publicado el 30 de septiembre en la revista Science.

Los investigadores encontraron que el 71% de las personas infectadas no infectaron a ninguno de sus contactos, mientras que solo el 8% de las personas infectadas representaron el 60% de las nuevas infecciones. Los contactos de la misma edad se asociaron con el mayor riesgo de infección.

El papel de los niños en la transmisión del SARS-CoV-2 sigue sin estar claro. Los investigadores enfatizan que las medidas de control de infecciones son vitales, incluido el distanciamiento social, el uso de mascarillas, protocolos efectivos de lavado de manos y una combinación de aprendizaje remoto y en persona.