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Los anticuerpos podrían limitar la terapia con fagos en una infección bacteriana

Los fagos son virus que infectan determinadas bacterias de forma específica y las destruyen. La fagoterapia puede ser un tratamiento alternativo ante el aumento de la resistencia a antimicrobianos

Los bacteriófagos, o fagos, son virus que pueden infectar a determinadas bacterias, de forma específica. Una vez que inyectan su ácido nucleico en la bacteria, pueden replicarse y destruirla, o integrarlo en el genoma de la bacteria y permanecer allí por tiempo indefinido.

Dado que muchas especies de bacterias patógenas han desarrollado resistencia a los antibióticos, la terapia con fagos específicos de algunas infecciones, que no es nueva, ha retomado vigencia.

El tratamiento puede dirigirse específicamente a las bacterias que causan una infección. La mayoría de los antibióticos en uso son de amplio espectro, por lo que eliminan muchas de las bacterias que encuentran, incluidas las que residen en nuestro organismo y constituyen nuestro microbioma, con numerosas funciones necesarias para la salud.

Un nuevo estudio sugiere que cuando se administran fagos en forma terapéutica, pueden terminar siendo neutralizados por nuestro propio sistema inmunológico, que reconoce a los fagos como un agente extraño al organismo.

Una potente neutralización mediada por anticuerpos limitó el tratamiento con bacteriófagos de una infección pulmonar por Mycobacterium abscessus.

Un cóctel de tres fagos diferentes se usó con éxito para tratar una paciente con fibrosis quística que estaba tomando inmunosupresores. La terapia con fagos aún no se ha examinado tan a fondo, por lo que no se sabe realmente cómo responde el sistema inmunológico en individuos inmunosuprimidos.

Cuando se trató un paciente con enfermedad pulmonar, infectado con una cepa de bacterias estrechamente relacionada, con el mismo cóctel de fagos, se encontró que los fagos destruían a la mayoría, pero no a todas, las bacterias. Las bacterias que los fagos no mataron desarrollaron alguna resistencia a los fagos, pero ninguna de las bacterias que sobrevivió fue resistente a los tres fagos.

Sin embargo, después de dos meses, los recuentos de M. abscessus aumentaron a medida que el paciente mostraba una sólida respuesta de anticuerpos neutralizantes contra los fagos, que se asoció con una eficacia terapéutica limitada. Los diferentes anticuerpos contra cada uno de ellos interfirieron con la acción terapéutica de los fagos.

M. abscessus es un patógeno oportunista cuyo tratamiento se ve dificultado por una resistencia a múltiples antibióticos. Los pacientes con fibrosis quística con infecciones por M. abscessus tienen en el uso terapéutico de bacteriófagos líticos una nueva estrategia potencial, aunque exige la determinación de la susceptibilidad a los fagos antes de la terapia. Sin embargo, la posibilidad de desarrollar anticuerpos neutralizantes contra los fagos, podría conducir al fracaso del tratamiento.