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Las vacunas de mRNA contra SARS-CoV-2 inducen una fuerte reacción en ganglios linfáticos

La respuesta de células B en los centros germinales es clave para una inmunidad humoral de alta afinidad y persistente

Las vacunas basadas en RNA mensajero (mRNA) inducirían estructuras inmunitarias clave para una inmunidad duradera. En los ganglios linfáticos de las axilas de personas que recibieron una vacuna de mRNA contra el SARS-CoV-2, se han encontrado centros germinales, necesarios para generar células productoras de anticuerpos de larga duración.

Las vacunas mRNA del SARS-CoV-2 tienen una eficacia de alrededor del 95% en la prevención de la enfermedad COVID-19. Sin embargo, la dinámica de los plasmoblastos secretores de anticuerpos y las células B del centro germinal de los ganglios linfáticos inducidas por estas vacunas en humanos, con o sin infección previa por SARS-CoV-2, sigue sin estar clara.

Las células B que encuentran antígeno y proliferan pueden abandonar el folículo del ganglio y diferenciarse en células plasmáticas de vida corta llamadas plasmablastos, productoras de anticuerpos con capacidad de neutralizar antígenos extraños, pero que son de duración limitada.

Por otra parte, las células B se multiplican y diversifican rápidamente en clones que portan anticuerpos de diferentes formas. Cuando se enfrentan a las células T especializadas mejoran su capacidad para reconocer proteínas virales. El resultado es una serie de clones capaces de producir anticuerpos de alta afinidad por la proteína viral, que salen de los centros germinales y se inmortalizan en células B de memoria de larga duración y células plasmáticas, que brindan protección de anticuerpos durante años o incluso décadas. Este proceso en los centros germinales es fundamental para desarrollar una inmunidad duradera, ya sea por infección natural o por vacunas.

Un preimpreso publicado en Research Square muestra que una docena de personas que recibieron una vacuna de mRNA produjeron potentes respuestas del centro germinativo.

En el estudio, el equipo analizó 32 adultos sanos mientras recibían ambas inyecciones de la vacuna, con tres semanas de diferencia. Se observaron plasmablastos secretores de IgG e IgA circulantes dirigidos a la proteína S o spike del coronavirus, que alcanzaron su punto máximo una semana después de la segunda inmunización y luego disminuyeron y fueron indetectables tres semanas después. Esto fue acompañado por anticuerpos que fueron efectivos para neutralizar una variante del SARS-CoV-2, la variante B.1.1.7 identificada por primera vez en el Reino Unido y un virus del SARS-CoV-2 diseñado para imitar la proteína S de la variante B.1.315 descubierta en Sudáfrica.

En particular, las concentraciones de anticuerpos neutralizantes fueron generalmente más altas en un subconjunto de vacunados que había tenido COVID-19 previamente, lo que sugiere que esas personas pueden alcanzar un mayor grado de protección.

La proporción de células B del centro germinal que reconocían a la proteína S aumentó después de la segunda inyección y se mantuvo en niveles altos en la mayoría de los participantes durante al menos siete semanas, una señal de que se estaban generando células B de memoria y células plasmáticas.

Mientras que la mayoría de los plasmablastos en el estudio produjeron anticuerpos IgG, que circulan en la sangre, una parte sustancial produjo anticuerpos IgA, que normalmente se producen en los tejidos mucosos infectados, como en el intestino o el tracto respiratorio superior. Los anticuerpos IgA fueron inesperados por ser una vacuna aplicada en el tejido muscular, ya que son más frecuente en las vacunas que se administran por vía oral o nasal.

Quedan interrogantes, como cuánto tiempo duran las reacciones del centro germinal más allá de las siete semanas y si las células B de memoria y las células plasmáticas son capaces de migrar a otros órganos del sistema inmune.

El estudio demostró que la vacunación basada en mRNA del SARS-CoV-2 induce una respuesta de células B en los centros germinales robusta y persistente, permitiendo la generación de células B de alta afinidad y una elevada inmunidad humoral.