La variabilidad genómica de SARS-CoV-2 desde el inicio de la pandemia

No existe evidencia que las nuevas variantes sean más transmisibles o afecten la gravedad de la enfermedad.

El virus causante de la pandemia COVID-19, SARS-CoV-2, presenta al menos seis cepas. La original es la cepa L, que apareció en Wuhan en diciembre de 2019. Su primera mutación, la cepa S, apareció a principios de 2020, mientras que, para mediados de enero de 2020, ya se habían identificado las cepas V y G. La cepa G es la más extendida: mutó en las cepas GR y GH a finales de febrero de 2020. La cepa G, posee una mutación en el aminoácido 614 de la proteína spike, donde el ácido aspártico fue reemplazado por glicina. GR y GH son dos cepas relacionadas a G, que poseen una segunda mutación. G, GR y GH, son las más extendidas a nivel mundial, y su prevalencia aumenta constantemente.

La propagación del virus en todo el mundo se ha rastreado con análisis filogenéticos de las secuencias del genoma viral que se generaron y aún se generan a un ritmo mayor que para cualquier otro patógeno. Más de 167.000 genomas completos están disponibles en GISAID (originalmente Global Initiative on Sharing All Influenza Data) a partir de octubre de 2020.

Además de rastrear la propagación viral, estas secuencias del genoma se han utilizado para monitorear mutaciones que podrían cambiar la transmisión, patogénesis o propiedades antigénicas del virus.

La variante G (Nextstrain clade 20A) fue la que produjo grandes brotes en Europa a principios de 2020 y posteriormente dominó los brotes en las Américas, reemplazando así en gran medida las cepas que circulaban anteriormente. Este rápido aumento ha llevado a la sugerencia de que esta variante es más transmisible.

Ahora, una nueva variante, la 20A.EU1 (S:A222V) del SARS-CoV-2 surgió, presumiblemente en España, a principios del verano de 2020, y posteriormente se extendió a múltiples ubicaciones en Europa. La variante, 20A.EU1, y una segunda variante, la 20A.EU2, con la mutación S: S477N en la proteína spike, representan la mayoría de las secuencias recientes en Europa.

Actualmente no está claro si la rápida propagación de cualquiera de las variantes se debe a una asociación con datos demográficos particulares, propiedades del virus o casualidad.

A finales de julio, se identificaron muestras de España, Reino Unido, Suiza, Irlanda, Bélgica y Noruega como parte del grupo. Para agosto, el grupo también incluía secuencias de Francia, más del Reino Unido, Alemania, Letonia, Suecia e Italia. Dos secuencias de Hong Kong y nueve secuencias de Nueva Zelanda, presumiblemente exportaciones de Europa, se detectaron por primera vez en agosto y septiembre, respectivamente.

El rápido aumento de estas variantes en Europa destaca la importancia de la vigilancia genómica de la pandemia de SARSCoV-2. Si 20A.EU1 y / o la variante 20A.EU2 aumentan la transmisibilidad del virus, las medidas de control pueden verse modificadas para que sean efectivas. Hasta ahora, no existe evidencia que las nuevas variantes afecten la gravedad de la enfermedad.

A medida que se disponga de secuencias y resultados clínicos para los pacientes infectados con esta variante, será posible inferir mejor si estas cepas tiene algún impacto en el pronóstico de la enfermedad.

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