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Glándulas de serpiente creadas en el laboratorio cambian el futuro de los antivenenos

Los venenos de serpiente se podrán producir usando células madre.

El nuevo método permite eliminar el uso de serpientes para obtener los distintos venenos.  

Actualmente, la técnica utilizada para producir los antídotos contra los venenos de serpiente requiere ordeñar el veneno de serpiente a mano e inyectarlo en caballos u otros animales en pequeñas dosis para provocar una respuesta inmune. Se extrae sangre del animal que se procesa para obtener un antisuero que contiene los anticuerpos específicos contra las distintas toxinas que contenía el veneno inyectado.

Este nuevo método puede eliminar el primer paso del proceso, es decir obtener los distintos venenos producidos por las numerosas especies de serpientes venenosas.  

Hans Clevers, investigador del Hubrecht Institute, Developmental Biology & Stem Cell Research, Nederland, inventó la técnica para fabricar organoides humanos: órganos en miniatura hechos de células madre de pacientes estos minórganos permiten probar efectos específicos de medicamentos fuera del organismo, algo que ha revolucionado y personalizado áreas como el tratamiento del cáncer.

Desde entonces, muchos laboratorios han producido versiones organoides de estómagos, retinas, pulmones, hígados, riñones e incluso cerebros. Pero casi siempre han comenzado con células de ratones o humanos.

Es la primera vez que se aplica en este campo de investigación que ha sido ignorado durante mucho tiempo. El Hubrecht Institute  anunció la creación de glándulas productoras de veneno a partir de la serpiente de coral del Cabo y otras ocho especies de serpientes en el laboratorio, utilizando células madre. El equipo afirmó que las toxinas producidas por las réplicas tridimensionales en miniatura de las glándulas de la serpiente son casi idénticas al veneno de la serpiente.

En un avance paralelo, los científicos en India han secuenciado el genoma de la cobra india, una de las «cuatro grandes» serpientes del país que son responsables de la mayoría de las 50.000 muertes de mordeduras de serpientes por año.

Los venenos de serpiente son mezclas complejas de moléculas pequeñas, péptidos y proteínas. La mayoría de las toxinas biológicamente activas son péptidos o enzimas. incluso las serpientes que pertenecen a la misma especie pueden producir diferentes mezclas de veneno en los diferentes lugares donde se encuentran. También hay miles de especies de serpientes venenosas, muchas de las cuales son raras y difíciles de recolectar.

Esta investigación se produce en medio de una crisis global de antivenenos. Pocas compañías farmacéuticas producen y en muchos países son los organismos estatales los encargados de su producción. En Argentina, el instituto ANLIS- Dr. Carlos G. Malbrán es el encargado de la producción nacional de los antivenenos..

Estos desarrollos están trayendo la ciencia a un campo que ha sido descuidado. Este trabajo también abre las posibilidades para estudiar la biología celular de las células secretoras de veneno. El avance también podría ayudar a obtener el veneno de las serpientes raras que son difíciles de mantener en cautiverio.