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El virus Nipah, el sudeste asiático y los murciélagos

Descubierto hace 20 años, el virus Nipah puede transmitirse de murciélagos o cerdos a los humanos.

Se lo ha detectado solo en el sur y sudeste de Asia, tiene una letalidad que puede llegar al 75% de las personas que infecta. No hay vacuna ni un tratamiento específico, y es capaz de propagarse de persona a persona. El reservorio animal del NiV es el murciélago frugívoro de la especie Pteropus medium, también conocido como zorro volador.

El virus Nipah (NiV) es un virus zoonótico, lo que significa que puede propagarse entre animales y personas. Pertenece a la familia Paramyxoviridae, género Henipavirus, y se descubrió por primera vez en 1999 tras un brote en cerdos y personas en Malasia y Singapur. Este brote resultó en casi 300 casos humanos y más de 100 muertes, y causó un impacto económico sustancial ya que más de un millón de cerdos fueron sacrificados para ayudar a controlar el brote. No se informó transmisión de persona a persona en ese brote.

Si bien no ha habido otros brotes conocidos de NiV en Malasia y Singapur desde 1999, se han registrado brotes casi anualmente en algunas partes de Asia. Hasta la fecha, se han identificado infecciones humanas por NiV en India, Bangladesh, Malasia, Singapur y Filipinas. La propagación de persona a persona del NiV se informa regularmente en Bangladesh y la India. Esto se observa con mayor frecuencia en las familias y en entornos de atención médica.

En mayo de 2018 hubo un brote en Kerala, India, donde se identificaron 23 casos, 18 fueron confirmados por laboratorio. De los 23 casos, 20 (87%) tenían síntomas respiratorios. La tasa de letalidad fue del 91%; 2 casos sobrevivieron. Los factores de riesgo de infección incluían la proximidad con una persona infectada con NiV, lo que permite la exposición a la infección por gotitas. Posteriormente se informó de un solo caso en Kerala en 2019.

La transmisión también ocurre por exposición a alimentos que han sido contaminados por animales infectados, incluido el consumo de savia cruda de palmera datilera o fruta que ha sido contaminada con saliva u orina de murciélagos infectados. También se han informado algunos casos de infección por NiV entre personas que trepan a los árboles donde a menudo se posan los murciélagos.

Los síntomas de la infección por NiV, varían de leves a graves, a menudo incluye signos de enfermedad respiratoria que puede ser seguida de encefalitis, con rápida evolución al coma. Entre el 40% y el 70% de los casos fueron fatales en los brotes documentados entre 1998 y 2018.

Los brotes de enfermedades zoonóticas suelen ser sucesos esporádicos, que son difíciles de predecir, pero que pueden tener consecuencias devastadoras. Las zoonosis virales emergentes de la fauna silvestre que se han convertido en pandemias incluyen el HIV / AIDS, el virus de la influenza H1N1, el coronavirus del síndrome respiratorio agudo severo (SARS) y la pandemia actual COVID-19 causada por el SARS-CoV-2. Se sabe que los murciélagos son hospedadores importantes para muchos virus zoonóticos, incluidos el virus del Ébola, el SARS-CoV, el SARS-CoV-2 y el virus Nipah. Los impulsores ecológicos y la dinámica de transmisión de estos virus en sus reservorios son poco conocidos.

Un trabajo reciente sugiere que los brotes de NiV en humanos están asociados, entre otros factores, con la forma de transmisión en los murciélagos, que sigue un ciclo que se extiende a lo largo de varios años. En esos períodos ocurren variaciones en la eliminación del virus por parte de los murciélagos, una de las razones por las que se observa esa marcada variación de casos de un año a otro. A su vez esa variabilidad en la transmisión dependería de la respuesta inmunológica del murciélago a la infección, a la posibilidad de reinfección o de que la controle pero vuelva a excretar tiempo después. La densidad de colonias y la co-locación de humanos y poblaciones de murciélagos por condiciones ambientales son también posibles causas de la dinámica de los brotes. Desde la perspectiva de los modelos de transmisión de vida silvestre significa que no es necesario que los animales recién infectados ingresen a la población para reintroducir el virus.

El NiV tiene varias características que lo convierten en una amenaza significativa para la salud humana y animal: el murciélago reservorio está ampliamente distribuido por toda Asia y se encuentran dentro de densas poblaciones humanas y ganaderas, puede transmitirse directamente a los humanos por los murciélagos o por los animales domésticos, puede transmitirse de persona a persona, el desbordamiento se ha producido repetidamente en regiones muy pobladas y conectadas internacionalmente, está asociado con altas tasas de mortalidad en personas, y actualmente no existen vacunas disponibles para prevenir infecciones o medicamentos para tratar la enfermedad.

Como resultado, la Organización Mundial de la Salud ha incluido al NiV en su Plan de I + D como uno de los 10 patógenos de mayor prioridad para el desarrollo de contramedidas médicas debido a su potencial para causar brotes importantes.

Estas medidas pueden ayudar a orientar las intervenciones para reducir el riesgo de que surja una cepa más transmisible de NiV y provoque una epidemia o pandemia a gran escala con una mortalidad humana y animal significativa. Esto requiere un compromiso global para identificar tempranamente los brotes y reducir el riesgo de desborde.