El rol de la vitamina D en la infección por SARS-CoV-2

Varios estudios analizan el rol que la vitamina D en la infectividad y gravedad de COVID-19.

Desde el inicio de la pandemia por SARS-CoV-2, se han publicado revisiones de la literatura, tanto observacionales y de intervención, donde se plantea que la vitamina D tendría un rol en la infección por SARS-CoV-2, reduciendo la gravedad de la enfermedad, con menor admisión en unidades de cuidado intensivo, menor tasa de mortalidad y probablemente menor tasa de infección.

El SARS-CoV-2 penetra en las células epiteliales uniendo su glicoproteína S (spike) transmembrana a la enzima ACE2 (Angiotensin-converting enzyme 2) unida a la membrana. Los receptores ACE2 se encuentran en pulmón, corazón, riñón, endotelio e intestino. ACE2 normalmente contrarresta en el organismo los efectos negativos proinflamatorios provocados por la angiotensina II, una molécula producida por el sistema renina-angiotensina (RAS- Renin-angiotensin system).

La infección por COVID-19 puede regular a la baja la ACE2, lo que a su vez podría provocar una acumulación excesiva de Ang II. Los niveles altos de Ang II pueden causar dificultad respiratoria aguda, miocarditis o lesión cardíaca.

Las vitaminas D2 y D3 ingresan al organismo a través de la dieta o por la acción de los rayos solares. Pero ambas deben ser activadas en el hígado y luego en el riñón y otras células, a calcitriol, la forma activa.

Los receptores de vitamina D se encuentran en la mayoría de las células y tejidos del organismo, y están implicados en la expresión de unos 3000 genes, lo que conlleva manifestaciones múltiples en las situaciones carenciales.

¿Cómo actuaría la vitamina D para promover la protección de los tejidos en la infección por SARS-CoV-2? La vitamina D puede aumentar la expresión y concentración de ACE2, teniendo así un papel potencialmente protector contra la lesión tisular al modular negativamente el sistema renina-angiotensina (RAS- Renin-angiotensin system), contrarrestando los efectos de la angiotensina II. La vitamina D también es un potente inhibidor de la renina, un regulador positivo de Ang II.

La vitamina D también facilita la inducción de células T reguladoras, lo que resulta en una disminución de la producción de citocinas inflamatorias y un aumento en la producción de citocinas antiinflamatorias.

La infección por SARS-CoV-2 da como resultado una respuesta inflamatoria agresiva, y es posible que un estado adecuado de vitamina D pueda frenar la producción de citocinas inflamatorias durante la infección. En animales infectados por SARS-CoV se produce una caída de la concentración tisular de ACE2, con la consiguiente sobreexpresión de AngII, y sus efectos vasoconstrictores e inflamatorios

Las deficiencias de vitamina D están generalizadas en todo el mundo, y particularmente se ha observado en afroamericanos, ancianos, hogares de ancianos y personas obesas, todos grupos también en alto riesgo de COVID-19.

Ensayos controlados aleatorios que involucren un elevado número de personas podrían brindar mayor sustento a los numerosas observaciones y publicaciones de los centros médicos sobre la relación entre las deficiencias de vitamina D y el COVID-19, como así también en el efecto de la suplementación con vitamina D en el pronóstico de COVID-19.

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