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El futuro de la agricultura vertical dependerá de su eficiencia

Aunque aporta grandes beneficios en sustentabilidad, su crecimiento a gran escala es aún limitado.

El control total sobre el entorno de cultivo es uno de los grandes puntos de valor de la agricultura vertical, que garantiza cultivos confiables y de alta calidad.

La agricultura vertical ofrece grandes beneficios para la sostenibilidad. Sin embargo, los costos de la energía resultan problemáticos, aún cuando genera enormes ventajas en otras áreas. El uso de agua puede reducirse drásticamente porque el agua se puede reciclar a través del mismo sistema hidropónico. El uso de fertilizantes se puede reducir considerablemente y los herbicidas y pesticidas para el control de malezas y plagas son casi innecesarios. También genera oportunidades potenciales para abordar la seguridad alimentaria.

Muchas granjas verticales cuentan con tecnología de vanguardia que incluye inteligencia artificial y robótica, además de las ya mencionadas de iluminación LED y filtración de agua. Los sistemas de producción apilados permiten el cultivo de productos en espacios reducidos, incluidas las áreas urbanas.

Si bien la mayoría de los cultivos se pueden técnicamente producir en una granja vertical, los costos de producción hacen que la producción se centre mayormente en verduras de hoja verde, bayas y hierbas.

Productos básicos como el arroz, el maíz y la soja, que se cultivan a menor costo en el campo y se almacenan en grandes volúmenes, no son candidatos rentables de la agricultura vertical.

El costo energético es uno de los mayores obstáculos que debe superar una granja vertical para que sus productos sean competitivos con las frutas y verduras de una granja tradicional. Algunas, como Nordic Harvest, la granja vertical más grande de Europa ubicada en Copenhague, está utilizando energía eólica para iluminar sus 20.000 lámparas LED, lo que los hace neutros en términos de CO2.

La producción de verduras y hortalizas frescas cerca de las poblaciones urbanas en crecimiento podría ayudar a satisfacer la creciente demanda mundial de alimentos de una manera ambientalmente responsable y sostenible al reducir las cadenas de distribución para ofrecer menos emisiones, proporcionar productos con más nutrientes y reducir drásticamente el uso de agua.

El futuro probablemente sea híbrido. En algunos entornos como Medio Oriente, la agricultura vertical puede usar energía solar para alimentar LED a bajo costo sin usar tierras agrícolas. Existen planes para construir la granja cubierta más grande del mundo en el desierto de Abu Dhabi. Ciudades como Hong Kong son candidatas al desarrollo de las granjas verticales por su producción local limitada que depende en gran medida de la importación de alimentos. También los grandes centros urbanos, donde los alimentos frescos deben viajar grandes distancias, pueden ser entornos donde la inversión en granjas verticales sea un negocio altamente rentable.

Instalaciones agrícolas verticales pequeñas dentro de las granjas tradicionales podrían producir cultivos anticíclicos y proporcionar una alternativa local a los alimentos que normalmente se importan.

La agricultura vertical se ha convertido en un tema candente durante la pandemia de coronavirus, ya que las interrupciones de la cadena de suministro y la escasez de mano de obra alimenta los temores sobre la seguridad alimentaria mundial. Para abordar los problemas alimentarios, tal como son presentados por Naciones Unidas para el desarrollo hacia 2050, la solución probablemente tendrá que ser una combinación de producción en campo abierto y producción de alimentos frescos en granjas verticales en los entornos de las ciudades.


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