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Al no permitir los cultivos genéticamente modificados, la Unión Europea estaría generando mayor emisión de CO2

Actualmente solo está aprobado un cultivo de maíz modificado genéticamente en España y Portugal.

La negativa de Europa de permitir el uso de cultivos genéticamente modificados (GM) estaría generando una emisión extra de millones de toneladas de dióxido de carbono según un estudio publicado que aún debe ser evaluado por pares. La publicación del servidor bioRxiv es firmada por investigadores del Breakthrough Institute, centro de investigación ambiental con sede en Oakland, California y de la Goettingen University, Alemania. Actualmente solo está aprobado el cultivo de una variedad de maíz modificada genéticamente en España y Portugal.

De acuerdo con los expertos, el costo resultante de la negativa de la Unión Europea de permitir la producción de variedades GM de cultivos clave asciende a 33 millones de toneladas de CO2 al año. Esto equivale al 7,5 por ciento de las emisiones de gases efecto invernadero (GEI) de todo el sector agrícola europeo.

El cálculo se realizó estimando en qué medida se podrían haber evitado emisiones de GEI si el nivel de adopción en la Unión Europea de variedades GM de 5 cultivos principales (maíz, soya, algodón, canola y remolacha) hubiera sido igual en 2017 a la de Estados Unidos.

En las Américas ha habido una amplia adopción de cultivos GM a partir de finales de la década de los 90. En la UE actualmente se esta llevando a cabo una reevaluación de su estricto régimen regulatorio para los cultivos biotecnológicos. Luego del brexit, el Reino Unido está reconsiderando su política al respecto.

Según los autores, la expansión de la agricultura ecológica, que tiene rendimientos más bajos, estaría asociada con aumentos significativos en las emisiones globales de GEI.

El análisis no toma en cuenta la influencia que tiene Europa en África y Asia, por lo que el cálculo estaría subestimando este aspecto.

Los investigadores concluyen que las nuevas tecnologías de edición de genomas probablemente sean permitidas en Europa y en otros lugares, con grandes beneficios para la mitigación del cambio climático.

Más allá de las conclusiones sobre el impacto en la producción de GEI y el beneficio en productividad que resaltan los autores, un cambio en las políticas europeas en lo relativo a GM podría alterar los intercambios comerciales con los países agrícolas fuera de la UE.