La producción alimentaria debe analizarse en forma integral para responder al cambio climático

Se necesita que las emisiones por la producción de alimentos se rastreen más allá de la granja y los países productores.

La emisión de gases de efecto invernadero por la producción alimentaria debería considerar también el aporte del consumo.

Las respuestas al cambio climático se beneficiarían de un enfoque global del sistema alimentario según la opinión de nuevo artículo publicado en la revista Nature Food.

Los sistemas alimentarios no se han incluido de manera efectiva ni en el Intergovernmental Panel on Climate Change- IPCC) ni en las directrices del inventario de emisiones de gases de efecto invernadero (GHG) de la United Nations Framework Convention on Climate Change (UNFCCC). Estos organismos mundiales manejan los diferentes componentes del sistema alimentario por separado.

Los protocolos de medición del IPCC forman la base de la presentación de informes nacionales en virtud de la UNFCCC y el Paris Agreement o Acuerdo de París, y el inventario global previsto para 2023.

Las emisiones relacionadas con los alimentos procedentes de la agricultura, el transporte, la industria y el consumo de los hogares se han reportado tradicionalmente por separado, independientemente de las conexiones fundamentales entre la demanda de alimentos y la producción a nivel de granja.

Un enfoque integral del sistema alimentario liberaría a la agricultura de la categoría Agriculture, Forestry and Other Land Use (AFOLU), de los inventarios nacionales de emisiones de gases de efecto invernadero, de modo que la contribución del sistema alimentario mundial a las emisiones antropogénicas totales de GEI pueda calcularse de una forma más lógica y justa.

Los alimentos y el cambio climático están profundamente interrelacionados, pero las emisiones de alimentos deben rastrearse más allá de la granja y los países productores, es decir, más allá de las emisiones derivadas del cultivo o la cría de ganado.

La adición de las emisiones de GEI producidas por el uso de energía, las cadenas de suministro y las actividades de consumo, a las emitidas en la granja, proporciona una descripción mucho más completa de cómo los alimentos contribuyen al cambio climático.

El resultado es una contribución general de un 21–37% a las emisiones antropogénicas totales, en comparación con el 18–29% de la agricultura combinada con el cambio de uso de la tierra para la producción de alimentos, y alrededor de 10% cuando se define como producción agrícola y ganadera dentro de la granja, incluyendo el metano de los rumiantes y el óxido nitroso de fertilizantes.

Un enfoque sistémico facilita el diseño de políticas integradas de adaptación y mitigación, que reúnen medidas del lado de la oferta (producción, procesamiento, almacenamiento y transporte de cultivos y ganado) y del lado de la demanda (cambio en la dieta). La reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos también se aborda mejor a través de todo el sistema alimentario.

Los científicos sostienen que este enfoque desarticulado puede dañar las estrategias para reducir las emisiones de alimentos y proteger los alimentos del impacto climático, y que se necesita un enfoque “integral” y “unificado”.

Rosenzweig, C., Mbow, C., Barioni, L.G. et al. Climate change responses benefit from a global food system approach. Nat Food 194–97 (2020).https://doi.org/10.1038/s43016-020-0031-z

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