SARS-CoV-2 en animales: que se sabe sobre el riesgo de transmisión

Varias especies animales han demostrado ser susceptibles a la infección con SARS-CoV-2.

Un informe de la OIE (World Organization for Animal Health) analiza los datos a junio de 2020 sobre la presencia de SARS-CoV-2 en animales.

SARS-CoV-2, el virus que causa la enfermedad COVID-19, se informó por primera vez en diciembre de 2019. Se cree que el SARS-CoV-2 surgió de una fuente animal y luego se diseminó a la población humana. Aunque se han aislado virus genéticamente relacionados de murciélagos Rhinolophus, no se ha establecido la fuente exacta de SARS-CoV-2 y la ruta de introducción en la población humana.

La pandemia actual de COVID-19 se mantiene a través de la transmisión de humano a humano. Según el informe, algunos países han informado de infecciones animales con SARS-CoV-2. Varias especies animales han demostrado ser susceptibles a la infección con SARS-CoV-2, ya sea de forma natural o por infección experimental.

Es importante controlar las infecciones en animales para comprender mejor su importancia epidemiológica para la salud animal, la biodiversidad y la salud humana. La evidencia de las evaluaciones de riesgos, las investigaciones epidemiológicas y los estudios experimentales no sugieren que los animales vivos o los productos animales desempeñen un papel en la infección del ser humano por SARS-CoV-2.

La infección por SARS-CoV-2 no está incluida en la Lista de Enfermedades de la OIE. Sin embargo, de conformidad con las obligaciones de presentación de informes de los Miembros descritas en el Artículo 1.1.4. y 1.1.6. del Código Sanitario para los Animales Terrestres de la OIE relacionado con enfermedades emergentes, la enfermedad debe notificarse a la OIE a través del Sistema Mundial de Información sobre Sanidad Animal de la OIE o por correo electrónico.

Dentro de los animales de producción, hasta la fecha, el SARS-CoV-2 solo ha afectado a las granjas de visones en los Países Bajos, con alta morbilidad y baja mortalidad. Cerdos y aves de corral no son susceptibles a la infección según estudios experimentales. Los perros tendrían baja susceptibilidad, contrariamente a los gatos que parecerían ser altamente susceptibles a la infección natural, al igual que los leones, tigres y visones, con signos clínicos variables. En los hurones, murciélagos insectívoros, monos macacos y hamsters, solo se demostró alta susceptibilidad de manera experimental, observándose signos de infección solo en los macacos.

Las medidas de bioseguridad e higiene son clave para prevenir la transmisión del SARS-CoV-2.  La transmisión de SARS-CoV-2 de persona a animal puede ocurrir ocasionalmente. No se sabe que los animales jueguen un papel importante en la propagación de COVID-19, pero las personas con COVID-19 deben evitar el contacto con los animales. Los animales de compañía que resulten positivos para el SARS-CoV-2 deben ser monitoreados y separados de las personas y otros animales hasta que se recuperen.

La información sobre las rutas de transmisión del SARS-CoV-2 entre animales es limitada. Sin embargo, al igual que otros virus respiratorios, parece transmitirse a los animales y entre los animales por contacto directo (por ejemplo, gotas). Se ha encontrado SARS-CoV-2 en las secreciones del tracto respiratorio y en las heces.

El diagnóstico de laboratorio sería similar al realizado en humanos, aunque las pruebas deben validarse para el propósito, la especie y la matriz a analizar.

Debido a su susceptibilidad, algunas especies animales se están utilizando como modelos para probar vacunas para uso en humanos. Se necesitan más estudios para comprender si los diferentes animales podrían verse afectados por el SARS-CoV-2.

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